La relación entre osteopatía y sistema nervioso autónomo (SNA)

Cómo la terapia manual influye en nuestra salud integral

El sistema nervioso autónomo controla funciones vitales como la respiración, digestión y frecuencia cardíaca sin que seamos conscientes de ello. La relación entre osteopatía y sistema nervioso autónomo se ha convertido en un área de creciente interés científico, ya que esta terapia manual integral es un área de creciente interés científico: algunos estudios pequeños, realizados con personas sanas, han observado cambios a corto plazo en indicadores del sistema nervioso autónomo tras unos pocos tratamientos osteopáticos. Aún así, tratamos de mejorar cada técnica y promover que nuestro abordaje se traduzca en cambios y beneficios clínicos duraderos.

¿Qué es el sistema nervioso autónomo y por qué es tan importante?

El sistema nervioso autónomo (SNA) es la red neurológica que regula automáticamente las funciones corporales esenciales, funcionando las 24 horas del día sin requerir nuestra atención consciente. Este sistema extraordinariamente complejo coordina todo, desde el latido del corazón hasta la producción de enzimas digestivas, manteniendo nuestro organismo en perfecto equilibrio homeostático. Su importancia radica en que cualquier alteración en su funcionamiento puede generar una cascada de síntomas que afectan múltiples sistemas corporales simultáneamente. Se divide en dos componentes principales que trabajan en constante equilibrio dinámico:

Sistema Nervioso Simpático: activa la respuesta de “lucha o huida”, aumentando la frecuencia cardíaca, la presión arterial y liberando hormonas del estrés como el cortisol. Este sistema prepara al organismo para responder ante situaciones de emergencia o demanda, movilizando recursos energéticos y optimizando la respuesta física inmediata.

Sistema Nervioso Parasimpático: promueve el estado de “descanso y digestión”, favoreciendo la relajación, la digestión y los procesos de reparación celular. Es fundamental para la recuperación, la regeneración tisular y el mantenimiento de las funciones vitales en estados de calma.

Un desequilibrio en el SNA puede manifestarse de múltiples formas, ya que este sistema influye prácticamente en todas las funciones corporales. Los síntomas más comunes incluyen alteraciones que pueden parecer inconexas pero que reflejan la naturaleza sistémica de estas disfunciones autonómicas. La comprensión de estos síntomas resulta vital para entender cómo la osteopatía puede intervenir eficazmente en el tratamiento de diversas afecciones cada vez más comunes en el mundo moderno en el que vivimos. Entre estas destacamos:

    • Trastornos del sueño y alteraciones del ritmo circadiano

    • Problemas digestivos y síndrome del intestino irritable

    • Ansiedad persistente y estrés crónico

    • Hipertensión arterial y palpitaciones

    • Fatiga persistente y síndrome de fatiga crónica

    • Disfunciones inmunológicas y susceptibilidad a infecciones

    • Alteraciones en la regulación térmica corporal

Fundamentos científicos de la osteopatía y su impacto neural

La osteopatía se fundamenta en cuatro principios básicos establecidos por Andrew Taylor Still en 1874, que constituyen la base filosófica y científica de esta disciplina terapéutica. Estos principios no solo definen la práctica osteopática, sino que también explican de manera profunda por qué esta terapia manual puede ejercer efectos tan significativos sobre el sistema nervioso autónomo y la salud integral del paciente:

1. El cuerpo como unidad

El organismo humano funciona como una unidad integrada donde cada estructura, desde el nivel celular hasta los sistemas orgánicos, mantiene una relación interdependiente. Este principio reconoce que las disfunciones en una región pueden generar compensaciones y alteraciones en áreas distantes, creando patrones de disfunción que afectan el equilibrio autonómico global. La conexión fascial, vascular y neurológica permite que una restricción en la columna cervical, por ejemplo, pueda influir en la función digestiva a través de alteraciones en la inervación autonómica.

2. La estructura gobierna la función

La anatomía y la fisiología están íntimamente relacionadas. Cuando la estructura se encuentra comprometida, la función se ve alterada, y viceversa. Este principio es fundamental para entender cómo las restricciones mecánicas en la columna vertebral, las articulaciones craneales o las vísceras pueden interferir con la transmisión neural normal, afectando la función del sistema nervioso autónomo. Desde el modelo osteopático se plantea que restricciones mecánicas en la zona cervical o diafragmática podrían influir en la regulación autonómica. Aunque a nivel clínico hayamos podido comprobarlo, a nivel científico es una hipótesis que requiere más investigación.

3. El cuerpo posee mecanismos de autorregulación y autocuración

El organismo tiene una capacidad innata para mantener la homeostasis y reparar los daños, siempre que las condiciones sean adecuadas. El sistema nervioso autónomo es precisamente uno de estos mecanismos de autorregulación más importantes. La osteopatía no “cura” al paciente, sino que elimina las interferencias que impiden al cuerpo activar sus propios mecanismos de curación. Al restaurar la movilidad y función normal de las estructuras que albergan centros de control autonómico, se facilita la recuperación del equilibrio neurovegetativo natural.

4. El tratamiento racional se basa en la comprensión de los principios anteriores

La aplicación terapéutica debe fundamentarse en el conocimiento profundo de la anatomía, fisiología y patología, integrando los tres principios anteriores. Esto significa que el tratamiento osteopático del sistema nervioso autónomo requiere una comprensión detallada de las conexiones neuroanatómicas, los mecanismos de regulación autonómica y cómo las técnicas manuales pueden influir específicamente en estos sistemas. No se trata de aplicar técnicas de forma mecánica, sino de comprender cómo cada intervención puede facilitar la autorregulación del organismo.

Conexiones neuroanatómicas clave

Las técnicas osteopáticas actúan sobre áreas específicas del cuerpo que contienen importantes centros de control autónomo. Esta comprensión neuroanatómica es fundamental para entender por qué las manipulaciones osteopáticas pueden generar efectos sistémicos tan profundos. Cada región tiene conexiones neurológicas específicas que, cuando se optimizan mediante técnicas manuales, pueden restaurar el equilibrio autonómico general:

Región Craneosacral: esta área contiene núcleos parasimpáticos fundamentales, incluyendo los nervios vago y facial. El nervio vago, en particular, es considerado la “autopista de la calma” del organismo, ya que su correcta función es esencial para mantener estados de relajación y recuperación.

Columna Torácica: alberga los ganglios simpáticos que inervan órganos vitales como corazón, pulmones y sistema digestivo. La movilidad adecuada de esta región es crucial para evitar la hiperactivación simpática que caracteriza muchos trastornos modernos relacionados con el estrés.

Región Lumbar: controla funciones genitourinarias y digestivas bajas a través de inervación simpática. Las disfunciones en esta área pueden generar síntomas que van desde problemas digestivos hasta alteraciones en la función sexual y reproductiva.

Mecanismos de acción: cómo la osteopatía modula el sistema nervioso

Estimulación del Nervio Vago

El nervio vago, conocido como el principal componente del sistema parasimpático, representa una de las vías más importantes para la regulación autonómica. Este nervio, el más largo del sistema nervioso, conecta el cerebro con múltiples órganos vitales, actuando como un verdadero “freno” para el sistema nervioso simpático. Su estimulación adecuada puede generar efectos profundos en todo el organismo, desde la reducción de la inflamación hasta la mejora de la función cognitiva. El nervio vago puede ser estimulado mediante técnicas osteopáticas específicas y precisas:

    • Técnicas craneales: liberación de restricciones en la base del cráneo donde emergen las raíces del nervio vago

    • Manipulaciones cervicales suaves: descompresión de las primeras vértebras cervicales que pueden comprometer el recorrido del nervio

    • Trabajo visceral: técnicas específicas sobre el diafragma y órganos torácicos que reciben inervación vagal directa

Algunos estudios han explorado si cambian indicadores como la frecuencia cardíaca o su variabilidad tras las aplicaciones de ciertas técnicas osteopáticas. Los resultados son preliminares y proceden sobre todo de estudios pequeños con voluntarios sanos. No hay evidencia sólida de que estas técnicas estimulen el nervio vago de forma específica y definitiva. Pero nuestra búsqueda, va en esa dirección.

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Modulación de la respuesta al estrés

Las técnicas osteopáticas parecen ejercer una influencia directa sobre el eje hipotálamo-hipófisis-suprarrenal, considerado el centro de control del estrés en nuestro organismo. Actualmente, seguimos investigando si tales técnicas podrían influir de manera efectiva en la respuesta al estrés. Por ahora, los datos son preliminares aunque prometedores.

Bien es cierto que el sistema neuroendocrino, cuando se encuentra en desequilibrio, puede generar una cascada de efectos negativos que afectan desde el sistema inmunológico hasta la función cognitiva. La capacidad de la osteopatía para modular este eje representa uno de sus mecanismos de acción más importantes y explica muchos de los beneficios observados en pacientes con trastornos relacionados con el estrés crónico. Esta modulación reduce la producción excesiva de cortisol y otras hormonas del estrés, restaurando el equilibrio hormonal natural. Esto se logra mediante diversos enfoques terapéuticos integrados:

    • Liberación de tensiones fasciales: mejora la circulación sanguínea y linfática, reduciendo la inflamación sistémica y facilitando la eliminación de metabolitos del estrés

    • Normalización de patrones respiratorios: optimiza el intercambio gaseoso, mejora la oxigenación cerebral y activa el sistema parasimpático a través de la respiración diafragmática

    • Reequilibrio postural: reduce la carga mecánica sobre estructuras nerviosas y mejora la eficiencia biomecánica, disminuyendo el estrés físico sobre el sistema nervioso

Áreas en las que se investiga

Trastornos cardiovasculares

Se han explorado efectos sobre la frecuencia cardíaca y la presión arterial, con resultados dispares. La hipertensión, las arritmias y el síndrome de taquicardia postural requieren seguimiento médico y la osteopatía, por el momento, no sustituye su tratamiento. 

Disfunciones digestivas

El trabajo osteopático sobre el sistema nervioso entérico (segundo cerebro) se ha planteado como posible apoyo en molestias digestivas funcionales, como el síndrome del intestino irritable. La evidencia es preliminar.

Trastornos del sueño y ansiedad

Se investiga si el trabajo de modulación del SNA mediante osteopatía podría contribuir a la relajación y al sueño. Algunos estudios en personas sanas han observado cambios a corto plazo, pero no hay datos concluyentes en personas con insomnio o ansiedad.

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Técnicas osteopáticas específicas para el sistema nervioso autónomo

Técnica de liberación craneosacral

Según el modelo osteopático craneal, esta técnica suave trabaja sobre el ritmo craneosacral, buscando favorecer la relajación. Su base científica, cómo no, sigue siendo objeto de debate. Algo que contrasta clínicamente con las experiencias positivas de muchos usuarios, en el que podría contribuir la sugestión positiva (efecto placebo) y la aplicación adecuada de la técnica de liberación craneosacral.

¿Cómo solemos proceder con el uso de esta técnica?:

    1. Evaluamos del ritmo craneosacral

    1. Identificamos las posibles restricciones fasciales

    1. Aplicamos una presión suave y sostenida

    1. Facilitamos el movimiento natural

Técnicas de inducción miofascial

Estas técnicas liberan tensiones en el tejido conectivo que pueden comprometer la función neural:

    • Liberación diafragmática: mejora la respiración y estimula el nervio vago

    • Técnicas torácicas: equilibran el sistema simpático

    • Trabajo visceral: optimiza la función de órganos internos

Técnicas de movilización articular suave

Movimientos controlados que:

    • Estimulan mecanorreceptores

    • Reducen nociceptores (receptores del dolor)

    • Mejoran la propiocepción

    • Modulan la respuesta del sistema nervioso

Evidencia científica actual

Estudios recientes destacados

Varios estudios pequeños en personas sanas han observado cambios a corto plazo en la variabilidad de la frecuencia cardíaca tras técnicas osteopáticas [2-5]. Pero aún no sabemos si esos cambios se traducen en beneficios clínicos duraderos en personas con enfermedad.

Una revisión sistemática de 2019, que reunió 23 estudios, valoró su calidad metodológica como moderada, por el escaso número de participantes y la falta de seguimiento. Observó cambios en el sistema nervioso autónomo tras el tratamiento de la región suboccipital, y no pudo extraer conclusiones sobre las técnicas craneales por su baja calidad metodológica [6]. Un estudio cruzado de 2024 con 18 voluntarios sanos no encontró diferencias significativas en uno de sus indicadores principales de la variabilidad cardiaca (RMSSD) tras una técnica suboccipital [7].

Limitaciones y necesidades de investigación

Aunque la evidencia es prometedora, se requieren:

    • Estudios con muestras más amplias

    • Protocolos estandarizados

    • Seguimientos a largo plazo

    • Comparaciones con otras terapias

Integración en el cuidado de la salud Moderna

Enfoque multidisciplinario

La osteopatía se integra efectivamente con:

    • Medicina convencional para casos complejos

    • Psicología clínica en trastornos psicosomáticos

    • Nutrición funcional para optimizar resultados

    • Fisioterapia en rehabilitación integral

Prevención y promoción de la salud

Más allá del tratamiento, la osteopatía ofrece:

    • Evaluaciones preventivas del equilibrio autonómico

    • Técnicas de autorregulación para pacientes

    • Educación sobre factores que afectan el SNA

    • Programas de mantenimiento de la salud

Consideraciones prácticas para pacientes

Qué esperar de un tratamiento

Un abordaje osteopático del sistema nervioso autónomo típicamente incluye:

Primera consulta (60-90 minutos):

    • Historia clínica detallada

    • Evaluación postural y biomecánica

    • Pruebas específicas del SNA

    • Plan de tratamiento personalizado

Sesiones de seguimiento (45-60 minutos):

    • Reevaluación del progreso

    • Técnicas manuales específicas

    • Ejercicios y recomendaciones domiciliarias

    • Ajustes del plan terapéutico

Criterios de selección del profesional

Es fundamental elegir un osteópata que:

    • Posea formación especializada en neuroanatomía

    • Tenga experiencia en trastornos del SNA

    • Mantenga actualización científica continua

    • Trabaje de forma integrada con otros profesionales

Casos de éxito y testimonios clínicos

La relación entre osteopatía y sistema nervioso autónomo es un campo de investigación interesante pero todavía joven. Los estudios disponibles, pequeños y realizados sobre todo con personas sanas, han observado cambios a corto plazo en algunos indicadores, como la variabilidad de la frecuencia cardíaca, tras tratamientos osteopáticos. Aún no sabemos si se traducen en beneficios clínicos duraderos en personas con enfermedades concretas.

Por eso la osteopatía puede plantearse como apoyo complementario, no como tratamiento de la hipertensión, los trastornos de ansiedad o el síndrome de fatiga crónica, que requieren valoración y seguimiento médico. Si estás en tratamiento, no modifiques ni suspendas tu medicación sin consejo médico.

Perspectivas futuras y desarrollos emergentes

Tecnología y osteopatía: medir lo que antes sólo se intuía

Durante décadas, la herramienta principal del terapeuta ha sido su mano: palpar, observar, comparar. La tecnología empieza a ofrecer una segunda mirada.

Un corazón que no late como un metrónomo. La variabilidad cardíaca (HRV) es la variación natural del tiempo entre un latido y el siguiente, y se usa como indicador indirecto del equilibrio autonómico. Es la medida de varios estudios de este artículo, y hoy se puede registrar con una banda de pecho o una pulsera. Conviene recordar sus límites: la influyen el descanso, la respiración y la cafeína, y los dispositivos de consumo suelen ser menos precisos que un electrocardiograma.

Del dato al entrenamiento: el biofeedback. Si puedes ver tu variabilidad cardíaca en una pantalla, puedes aprender a modificarla. La técnica más estudiada consiste en respirar a unas seis respiraciones por minuto (la llamada frecuencia de resonancia). Una revisión con metaanálisis de 2020 revisó 1.868 trabajos y analizó 58 ensayos aleatorizados. Encontró un efecto de pequeño a moderado, similar al de otros tratamientos eficaces, con los mayores efectos en ansiedad, depresión, ira y rendimiento deportivo o artístico, y los menores en estrés postraumático, sueño y calidad de vida. Los autores lo consideran útil como complemento y piden más investigación [8].

Seguimiento a distancia. No se puede «tocar» por videollamada, pero sí educar, guiar ejercicios y revisar la evolución. Una revisión con metaanálisis de 13 estudios (1.520 participantes) concluyó que la telerrehabilitación en tiempo real resultó equivalente a la presencial en función física, y comparable en dolor, aunque con mucha variabilidad entre estudios [9]. Estos estudios son de rehabilitación y ejercicio, no de terapia manual.

Inteligencia artificial y análisis del movimiento. Cámaras y algoritmos capaces de estimar la postura permiten comparar asimetrías de una sesión a otra con más objetividad. La promesa es real, pero la mayoría de estas herramientas sigue en fase de validación, y ninguna sustituye a la exploración clínica.

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Investigación en neuromodulación: ¿qué podría ocurrir por dentro?

Imagina que diez minutos de contacto pudieran cambiar la señalización química de un músculo. En 2012, un grupo canadiense lo comprobó con una prueba exigente. Pidieron a 11 hombres jóvenes y sanos que pedalearan hasta el agotamiento, aplicaron masaje durante 10 minutos en una sola pierna y tomaron biopsias musculares de ambas. El músculo masajeado mostró menos inflamación celular (menos NF-κB, TNF-α e IL-6) y más señal de creación de mitocondrias (PGC-1α) [10]. Es un hallazgo llamativo, pero conviene leerlo con cuidado. Era masaje, no osteopatía, la muestra era pequeña, los voluntarios eran jóvenes sanos, y algunos críticos consideran prematuro extraer conclusiones clínicas.

Un matiz importante: lo medido son cambios de señalización y de expresión génica a corto plazo, no epigenética (cambios duraderos que alteran cómo se leen los genes). Hasta donde he podido comprobar, no hay estudios sólidos que demuestren efectos epigenéticos de la terapia manual.

Mensajeros químicos. Se investiga si el contacto manual modifica sustancias como las endorfinas o los endocannabinoides. El dato más concreto es el de un ensayo aleatorizado y doble ciego en voluntarios sanos: tras 20 minutos de tratamiento osteopático, la anandamida en sangre subió un 168 %, frente a un 17 % tras un tratamiento simulado [11]. Era un estudio pequeño y no midió alivio del dolor. Lo explico con más detalle en el artículo Osteopatía y sistema endocannabinoide.

El microbioma intestinal. Los billones de microorganismos del intestino se comunican con el cerebro, y eso despierta una pregunta: ¿podría la terapia manual influir en esa conversación? De momento, solo hay preguntas. Existe un estudio piloto registrado en estreñimiento asociado al párkinson, donde cada persona se compara consigo misma, sin grupo placebo (NCT02344485), y un ensayo aleatorizado con tratamiento simulado en síndrome del intestino irritable asociado a fibromialgia (NCT07176078). No he encontrado resultados que permitan afirmar que la osteopatía modifique el microbioma.

El sistema inmunitario y una lección de lectura crítica. El ensayo MOPSE reclutó a 406 pacientes mayores de 50 años hospitalizados por neumonía, en siete hospitales. Los asignó a cuidado convencional, toque ligero (placebo) o tratamiento osteopático, además del tratamiento habitual. El análisis principal, por intención de tratar, no halló diferencias significativas en la estancia hospitalaria; el análisis por protocolo sí [12]. Un análisis posterior de subgrupos mostró una mortalidad hospitalaria del 2 % con osteopatía frente al 13 % con cuidado convencional en los mayores. Pero con toque ligero fue del 3 % [13]. Es decir, no se puede atribuir ese efecto a la técnica en sí. Esa es la letra pequeña que la buena ciencia obliga a leer.

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Qué cabe esperar 

Lo razonable es esperar estudios más grandes, con grupos placebo y medidas objetivas, y respuestas más modestas que las que pretenden los titulares. Mientras tanto, nada de esto cambia lo que puedes esperar de una sesión, que siempre incluirá una valoración cuidadosa, un tratamiento adaptado específicamente para tu caso, tomándonos el tiempo necesario para escucharte.

 

Conclusión

La relación entre osteopatía y sistema nervioso autónomo representa uno de los campos más prometedores de la medicina integrativa actual. La evidencia científica acumulada demuestra que las técnicas osteopáticas pueden influir significativamente sobre el equilibrio autonómico, ofreciendo beneficios terapéuticos que trascienden el sistema musculoesquelético.

Esta conexión neurológica explica por qué muchos pacientes experimentan mejoras en síntomas aparentemente no relacionados con la razón inicial de consulta. La capacidad de la osteopatía para modular el sistema nervioso autónomo la posiciona como una herramienta valiosa tanto en el tratamiento de disfunciones específicas como en la promoción de la salud integral.

Para profesionales de la salud y pacientes, comprender esta relación abre nuevas perspectivas terapéuticas y subraya la importancia de abordar el cuerpo humano como un sistema integrado. La osteopatía, respaldada por evidencia científica creciente, ofrece un enfoque holístico que honra tanto la complejidad del organismo humano como la sabiduría intrínseca de sus mecanismos de autorregulación.

La clave del éxito reside en la implementación de protocolos basados en evidencia, la formación continua de profesionales y la integración colaborativa con otros enfoques terapéuticos, siempre priorizando la seguridad y el bienestar del paciente.

Este artículo es divulgativo y no sustituye el diagnóstico ni el tratamiento médico.

Referencias

  1. Cerritelli F, Chiacchiaretta P, Gambi F, Ferretti A. Effect of continuous touch on brain functional connectivity is modified by the operator’s tactile attention. Front Hum Neurosci. 2017;11:368. doi:10.3389/fnhum.2017.00368
     
  2. Giles PD, Hensel KL, Pacchia CF, Smith ML. Suboccipital decompression enhances heart rate variability indices of cardiac control in healthy subjects. J Altern Complement Med. 2013;19(2):92-96. doi:10.1089/acm.2011.0031
  3. Fornari M, Carnevali L, Sgoifo A. Single osteopathic manipulative therapy session dampens acute autonomic and neuroendocrine responses to mental stress in healthy male participants. J Am Osteopath Assoc. 2017;117(9):559-567. doi:10.7556/jaoa.2017.110
  4. Ruffini N, D’Alessandro G, Mariani N, Pollastrelli A, Cardinali L, Cerritelli F. Variations of high frequency parameter of heart rate variability following osteopathic manipulative treatment in healthy subjects compared to control group and sham therapy: randomized controlled trial. Front Neurosci. 2015;9:272. doi:10.3389/fnins.2015.00272
  5. Henley CE, et al. Osteopathic manipulative treatment and its relationship to autonomic nervous system activity as demonstrated by heart rate variability: a repeated measures study. Osteopath Med Prim Care. 2008;2:7. doi:10.1186/1750-4732-2-7
  6. Rechberger V, Biberschick M, Porthun J. Effectiveness of an osteopathic treatment on the autonomic nervous system: a systematic review of the literature. Eur J Med Res. 2019;24:36. doi:10.1186/s40001-019-0394-5
  7. Cavanagh M, Cope T, Smith D, Tolley I, Orrock P, Vaughan B. The effectiveness of an osteopathic manual technique compared with a breathing exercise on vagal tone as indicated by heart rate variability, a crossover study. J Bodyw Mov Ther. 2024;38:449-453. doi:10.1016/j.jbmt.2024.01.003
  8. Lehrer P, Kaur K, Sharma A, Shah K, Huseby R, Bhavsar J, Sgobba P, Zhang Y. Heart rate variability biofeedback improves emotional and physical health and performance: a systematic review and meta-analysis. Appl Psychophysiol Biofeedback. 2020;45(3):109-129.
  9. Cottrell MA, Galea OA, O’Leary SP, Hill AJ, Russell TG. Real-time telerehabilitation for the treatment of musculoskeletal conditions is effective and comparable to standard practice: a systematic review and meta-analysis. Clin Rehabil. 2017.
  10. Crane JD, Ogborn DI, Cupido C, Melov S, Hubbard A, Bourgeois JM, Tarnopolsky MA. Massage therapy attenuates inflammatory signaling after exercise-induced muscle damage. Sci Transl Med. 2012;4(119):119ra13. doi:10.1126/scitranslmed.3002882
  11. McPartland JM, Giuffrida A, King J, Skinner E, Scotter J, Musty RE. Cannabimimetic effects of osteopathic manipulative treatment. J Am Osteopath Assoc. 2005;105(6):283-291.
  12. Noll DR, Degenhardt BF, Morley TF, Blais FX, Hortos KA, Hensel K, Johnson JC, Pasta DJ, Stoll ST. Efficacy of osteopathic manipulation as an adjunctive treatment for hospitalized patients with pneumonia: a randomized controlled trial. Osteopath Med Prim Care. 2010;4:2. doi:10.1186/1750-4732-4-2
  13. Noll DR, Degenhardt BF, Johnson JC. Multicenter Osteopathic Pneumonia Study in the Elderly: subgroup analysis on hospital length of stay, ventilator-dependent respiratory failure rate, and in-hospital mortality rate. J Am Osteopath Assoc. 2016. doi:10.7556/jaoa.2016.117

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